De acuerdo con que de lo más valioso que podemos tener en esta época es poder sentarnos a asimilar una idea y tener el tiempo para comprenderla cuando va mucho más allá de ser un sound byte. Nada más triste que ver como las redes sociales están llenas de medias verdades dañinas que se han diseñado así solo porque son de consumo rápido y alto potencial de viralidad.
Desearía que en occidente empezáramos a regular las redes sociales como lo ha hecho China, dándole valor a los verdaderos expertos para que no se ahoguen en el mar de ruido.
Es una lucha constante, Oliver. Pero creo que debe empezar por nosotros mismos, de forma enteramente voluntaria. Luchar contra la inmediatez depende de la intencionalidad.
En cuanto a redes sociales se refiere, en occidente se han tomado un par de iniciativas, aunque más enfocadas en la edad de los usuarios y el diseño de la interacción que en la naturaleza de los contenidos, que es lo que hace China. En Australia (que geopolítica y culturalmente se considera de occidente) se implementó el primer baneo de las redes sociales para menores de 16 años. Ahora, el Reino Unido está empujando en lo que parece ser una dirección más balanceada, entre la solución australiana y la forma de regulación china, con el Online Safety Act.
Es muy diferente prohibir un producto a una parte de la población que regular la «calidad» del producto. En cualquier escenario, me encantaría que las personas escogieran voluntariamente la calidad, aunque vivimos en un mundo que nos bombardea de ruido y contenido tan tóxico como efímero.
De acuerdo con que de lo más valioso que podemos tener en esta época es poder sentarnos a asimilar una idea y tener el tiempo para comprenderla cuando va mucho más allá de ser un sound byte. Nada más triste que ver como las redes sociales están llenas de medias verdades dañinas que se han diseñado así solo porque son de consumo rápido y alto potencial de viralidad.
Desearía que en occidente empezáramos a regular las redes sociales como lo ha hecho China, dándole valor a los verdaderos expertos para que no se ahoguen en el mar de ruido.
Es una lucha constante, Oliver. Pero creo que debe empezar por nosotros mismos, de forma enteramente voluntaria. Luchar contra la inmediatez depende de la intencionalidad.
En cuanto a redes sociales se refiere, en occidente se han tomado un par de iniciativas, aunque más enfocadas en la edad de los usuarios y el diseño de la interacción que en la naturaleza de los contenidos, que es lo que hace China. En Australia (que geopolítica y culturalmente se considera de occidente) se implementó el primer baneo de las redes sociales para menores de 16 años. Ahora, el Reino Unido está empujando en lo que parece ser una dirección más balanceada, entre la solución australiana y la forma de regulación china, con el Online Safety Act.
Es muy diferente prohibir un producto a una parte de la población que regular la «calidad» del producto. En cualquier escenario, me encantaría que las personas escogieran voluntariamente la calidad, aunque vivimos en un mundo que nos bombardea de ruido y contenido tan tóxico como efímero.