La televisión infantil ha muerto. ¡Larga vida a la televisión infantil!
Tras la cancelación del Kidscreen Summit y el cese de publicación de World Screen, reflexionamos sobre la transformación de nuestro campo profesional
Ayer, martes 31 de marzo de 2026, Brunico Communications comunicó de forma oficial que tomó la decisión de cancelar de forma definitiva el Kidscreen Summit y los otros eventos estadounidenses que producía cada año, el Realscreen Summit y NATPE Global.1 En paralelo, y sin relación aparente, World Screen anunció que cesará sus publicaciones con efecto inmediato, tras cuarenta años de historia.2
Para entender el peso de ambas noticias, necesitamos recapitular un poco del contexto de ambos.
Por un lado, tenemos el Kidscreen Summit, con una historia de 26 años, y consolidada como la cumbre más importante para el mercado de entretenimiento infantil (es decir, para un público de 0 a 17 años de edad), sea animación, live action, merchandising, y un largo etcétera. Era un evento fantástico que año tras año reunía a miles de delegados de decenas de países, tanto para informarse de nuevas tendencias de consumo, como para hacer networking, tender puentes y crear oportunidades.
Luego, está World Screen, que se consolidó como una de las publicaciones comerciales más influyentes en el mercado global del entretenimiento. Era una de las principales fuentes de información para quienes trabajábamos en televisión, streaming o distribución de contenido.
Ahora ambos pilares se han desmoronado en menos de veinticuatro horas. La noticia cayó como un balde de agua fría para muchos de nosotros.
Todo habría parecido una mala broma del día de los inocentes, que los estadounidenses celebran el 1 de abril, sino hubiera sido porque ambos anuncios se hicieron el 31 de marzo, y sus consecuencias son demasiado reales como para tomárnoslas en broma.
El diagnóstico de una infraestructura agotada
Mirando atrás, a un pasado que no se siente nada lejano, pero que ciertamente está atrás, podemos reconocer que los mercados profesionales de animación para entretenimiento, y, por extensión, buena parte de nuestra práctica creativa, dependieron de grandes estructuras internacionales. Estas estructuras incluyen las ferias comerciales masivas, revistas impresas que dictaban la pauta y gatekeepers, si podemos llamarlos así, que decidían qué historias merecían ser contadas. Hoy, tras unos pocos pero muy vertiginosos años llenos de cambios, esas estructuras han demostrado ser insuficientes u obsoletas. Las audiencias ya no consumen televisión como antes, y la producción de animación de entretenimiento, particularmente en el mercado infantil, ha pasado por procesos de consolidación que han dejado fuera a muchos de los actores más pequeños que antes abundaban en el mercado.
Muchos de nosotros sentimos tristeza, y es natural. Hay una sensación de orfandad cuando las instituciones que daban orden a nuestro campo profesional desaparecen.
Sin embargo, en un contexto como este, debemos preguntarnos: ¿qué es lo que nos duele realmente?
Estas estructuras eran muy importantes en nuestro quehacer profesional, pero nunca fueron nuestras en realidad. Y, lo que me parece más importante, la pérdida de estas oportunidades del pasado, no limita realmente las oportunidades del futuro. Es sólo que ya no son las mismas. Como podíamos esperar —y quizás debimos esperar— las oportunidades han cambiado, y seguirán cambiando.
La oportunidad del modelo independiente
El colapso de este “viejo mundo” no es el fin de la animación, aunque a veces se sienta así. En realidad, lo único que se está acabando es la dependencia aparente de una intermediación externa enorme, que a menudo asfixiaba la visión original de una multitud de creadores. La aparente caída de los gigantes abre paso a lo que hemos conversado antes: el futuro es “indie”.
Aquí quiero hacer un paréntesis para aclarar que digo “aparente” porque los verdaderos gigantes siguen estables; consolidando sus operaciones e invirtiendo sus recursos en las franquicias que han demostrado ser rentables (e.g. Disney y su aparentemente infinito deseo de producir secuelas). Pero sigamos. Estábamos por hablar de nuevo sobre ese futuro indie al que he aludido en publicaciones anteriores.
Empresas como Glitch Productions han demostrado que la excelencia técnica y la integridad creativa pueden florecer fuera de los circuitos tradicionales, aunque el modelo depende, necesariamente, en el fanatismo (casi literalmente) y el poder adquisitivo de su audiencia. Esta forma de producción de animación independiente se financia y se fortalece a través del modelo Directo al Consumidor (o D2C, por sus siglas en inglés).
Para los profesionales y animadores independientes, esto representa una oportunidad sin precedentes para ejercer la mayordomía de nuestros dones con mayor libertad, conectando directamente con el público sin pasar por filtros que, en ocasiones, diluían la verdad y la belleza. Aunque no es para todos, y ciertamente sería un error el pasar a depender de que Glitch, o cualquier empresa que emule su modelo de negocios, tome nuestras ideas en sus manos. Concentrarnos exclusivamente en ese tipo de oportunidades, que han llegado a tocar la puerta de creadores inmensamente populares, como Dana Terrace, sería exactamente el mismo error que quedarnos a esperar que una televisora internacional comisione nuestra serie de televisión… Ese modelo ya pasó, y muy difícilmente volverá.
Eric Calderón tiene un video muy interesante, y muy atinado para el tema que estamos tocando hoy, sobre qué tipos de modelo de negocios podrían tener una oportunidad en el mundo de la animación independiente, y específicamente en una plataforma como YouTube, señalando, entre otras cosas, la importancia de tomarse en serio la necesidad de mercancías, y cómo se diferencia este modelo del modelo tradicional de licencias. Se los comparto:
Sabiduría en la incertidumbre
Es cierto que este nuevo panorama exige más de nosotros. La independencia requiere una disciplina férrea, una ética de trabajo intachable y una capacidad constante de aprendizaje; así como la necesidad imperante de construir una audiencia fiel y económicamente activa, virtualmente desesperada por más. No es un camino fácil ni está exento de riesgos económicos. La precariedad es un desafío real que no debemos ignorar con optimismos superficiales.
El modelo de producción independiente nos exige que dejemos de ser simples empleados de una maquinaria para convertirnos en verdaderos custodios de nuestro talento. La independencia implica un compromiso con la integridad de la historia que queremos contar y con el impacto que esa historia tendrá en quienes la ven.
La televisión infantil, tal como la conocimos en su estructura corporativa de finales del siglo XX, ha muerto. Pero la necesidad de historias enriquecedoras, que reflejen la verdad, que inspiren esperanza y que celebren la creatividad sigue más viva que nunca.
Así que sería ilusorio pensar que la televisión infantil ya no existe. Se ha trasladado a otras pantallas, y luego ha vuelto de esas pantallas a las “viejas” pantallas, pero con una señal distinta. Como ha defendido tantas veces Evan Shapīro, YouTube es televisión.3 Dicho esto, tenemos que reconocer que la monetización en YouTube exige una mentalidad de emprendedor más que de proveedor.
Todo cambio de guardia en la industria nos obliga a mirar hacia adentro. Si las estructuras que sostenían mucho de lo que antes fue, ahora han desaparecido, nuestra estabilidad debe provenir de algo más profundo que un contrato o una acreditación de prensa. Para muchos de nosotros, este momento de incertidumbre es un llamado a volver a los fundamentos.
Un fundamento que no se conmueve
Personalmente, encuentro que esta búsqueda de fundamentos sólidos tiene una respuesta clara en mi fe. Para quienes confiamos en Dios, nuestra esperanza no descansa en un nuevo modelo de negocio, sino en la soberanía de Aquel que orquesta los tiempos y las estaciones.4
Si el modelo anterior está muriendo, es porque el Señor del orden está permitiendo que algo nuevo sea edificado. Nuestro llamado es trabajar con integridad, adaptándonos a estos cambios sin comprometer nuestras raíces fundamentales. Nosotros no tememos al cambio porque servimos a un Dios inmutable. Aprovechemos este momento para reconstruir nuestra práctica creativa sobre fundamentos más sólidos, buscando siempre la excelencia para Su gloria.
El anuncio de la cancelación de Kidscreen Summit se hizo en el sitio web oficial de Kidscreen. La cancelación de los eventos de Brunico Communications no implica, al menos por ahora, la cancelación de Kidscreen como medio de comunicación. El sitio web continuará operando, aunque sí significó la salida de su editora, Jocelyn Christie.
El comunicado oficial de World Screen se dio a través de sus sitio web oficial, mediante una nota de su presidente y editor: https://worldscreen.com/farewell-note-from-the-publisher/
Para leer más sobre la posición de Evan Shapīro sobre YouTube, y los datos que respaldan sus afirmaciones, pueden leer su Substack al respecto aquí.
Como dice Daniel 2:21, ”Él es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos”.



