Conversando sobre el anuncio del final del acuerdo entre Netflix y Paramount (y, por tanto, Skydance Animation), que traía las películas de Skydance directamente a las pantallas de la compañía de streaming, le dije a Emily Horgan que —a riesgo de esposar una perspectiva algo limitada— siempre me había parecido que la colaboración con Skydance Animation en realidad frenaba a Netflix, en lugar de ayudarle. Especialmente en contraposición a su acuerdo con Sony Pictures Animation, que logra justo lo contrario.
Ahora que Netflix está tanteando el terreno por su cuenta, produciendo directamente sus propias películas de animación, me parece que será interesante ver cómo se desarrollan las cosas.
Emily amablemente sugirió que quizás llevo algo de razón en mis opiniones, y me dijo que le encantaría conocer mis pensamientos al respecto en mayor detalle. Tengo algún tiempo desde la última vez que me adentré a elaborar sobre animación como negocio, desde que dejé de fungir como gerente de operaciones para un estudio de animación y videojuegos en Canadá, a inicios del 2025. Así que recibí su motivación con entusiasmo; quizás es tiempo de retomar este tipo de análisis, y pienso que quizás a mis lectores les podría interesar. Sólo trataré de no hacerlo demasiado a menudo, y no perder el norte de por qué escribo en Prografos.
A riesgo de desalentar el interés de Emily (y el suyo) en mis opiniones, me dispuse a poner tinta sobre el papel y hoy les traigo cuanto tengo que decir sobre el tema.

La carrera por el contenido: Cómo llegó Netflix al acuerdo con Skydance
Si retomamos el contexto, nos encontramos con un Netflix que para inicios de esta década estaba desesperado por contenido exclusivo o prioritario; algo que le ofreciera mejores oportunidades de tomar ventaja —e, idealmente, una victoria decisiva— en las llamadas Streaming Wars que sostenía con Disney+, Amazon Prime, y, en mucha menor medida, con AppleTV y Paramount+.
En la práctica, Netflix optó por apostar en varios frentes: El acuerdo con Skydance Animation (que discutiré en breve), el acuerdo de primera ventana de streaming con Netflix (que detallo a continuación), y un robusto empuje por licenciar y producir anime —algo sobre lo que Jerome Mazandarani probablemente tendrá mucho más que aportar, habiendo sido el productor ejecutivo de Cannon Busters (2021), un «Netflix Original», y porque sabe mucho más sobre el mercado del anime que yo.
Así, el acuerdo con Skydance Animation llegó tarde, en 2023, casi como corolario a los esfuerzos de Netflix por asegurarse contenido animado. En realidad, ya gozaba del acuerdo con Sony Pictures Animation desde mayo del 2014, lo que convertía a Netflix en poseedor de los derechos de «primera ventana de televisión» para los largometrajes animados de Sony en los Estados Unidos1. Esto les proveyó de acceso prioritario a Cloudy with a Chance of Meatballs 2 (2013); una excelente forma de empezar.
Un nuevo acuerdo con Sony Pictures Animation llegó en el 2021, con la inclusión clave de que ahora le permitía a Netflix una opción de primera elección sobre cualquier película que pretendiera producir directamente para streaming o que quisiera licenciar para la plataforma2. Este fue el acuerdo que trajo The Mitchells vs the Machines (2021), Wish Dragon (2021), Vivo (2021), y que posteriormente condujo a que K-Pop Demon Hunters (2025) se estrenara en las pantallas de Netflix. Sony renegoció un acuerdo aún más robusto con Netflix a inicios del 2026, pero no es la única compañía con la que Netflix tiene acuerdos de distribución o exclusividad. También está el acuerdo más reciente que Netflix tiene con Universal, que incluye las películas tanto de Universal como de DreamWorks, Illumination y Focus Features, de modo que Netflix goza de una ventana de exclusividad de unos 10 meses, aproximadamente, algún tiempo después de que las películas hayan estado en cines (y luego de que hayan estado primero en Peacock, para el público estadounidense).

Sony Pictures Animation vs. Skydance: Dos apuestas, dos realidades
Para atender directamente la curiosidad de Emily Horgan sobre mi posición, mis dudas sobre el mérito de Skydance radican en que Sony Pictures Animation ya ofrecía algo nuevo y auténtico con cada proyecto. Skydance, en cambio, sólo ofrecía «lo típico», a la sombra de la figura de John Lasseter (de la que hablaré en breve), aparentemente incapaz de reproducir individualmente los éxitos conseguidos desde lo colectivo, con la presión adicional de un contexto que circunscribía las nuevas producciones animadas tanto a las expectativas que se vinculaban a su nombre como a restringir su consumo al streaming: un contexto de consumo que difícilmente daría frutos si la oferta se limita al juego seguro de la repetición de fórmulas y motivos temáticos, reducidas a estructuras estéticas harto familiares; que es justamente lo que Skydance hizo con Luck (2022) para Apple TV y con Spellbound (2024), con resultados tan tibios como tibios fueron sus esfuerzos de mercadeo —que, nuevamente, redobló su esfuerzo por asirse de la figura de Lasseter como tabla de salvación, pero sin mencionarlo por nombre, probablemente por miedo al estigma social que merecidamente le acompaña. Ya he conversado sobre este tipo de mercadeo débil con los conductores del Kids Media Club y con Eric Calderón, vía LinkedIn: cuando el mercadeo de una película se centra en los éxitos pasados de sus ejecutivos y directores, demuestra que la compañía tiene muy poca confianza en lo que la nueva película tiene para ofrecer. Y, si la compañía detrás de la película no cree en ella, ¿por qué debería creer la audiencia?3
El mito de John Lasseter: ¿El genio creativo o el éxito colectivo de Pixar?
En la figura de John Lasseter encontramos a alguien que gozó de la popularidad por un mérito creativo y técnico que nunca fue exclusivamente suyo, sino colectivo, y que, finalmente, nunca pudo recrear cuando —por consecuencia de acciones enteramente suyas— se encontró desprovisto del cobijo que ofrecían el talento y la creatividad de quienes, en posiciones menos prominentes, le llevaron a la popularidad que lo hizo parecer vanguardista en primer lugar.
Desprovisto de su equipo y del talento colectivo ingente de Pixar, Lasseter no ha conseguido replicar ninguno de los éxitos que se le atribuyen, ni alcanzó a satisfacer las expectativas de quienes ambiciosamente esperaban destronar a Pixar ahora que poseían en sus filas a su recién exiliado «rey».
Es innegable que Lasseter fue una figura clave en el crecimiento original de Pixar, habiendo trabajado con la compañía desde los 80’s, en animaciones «menores» y cortometrajes que sirvieron como pruebas técnicas de concepto y para cimentar la posición de la compañía como pionera en la producción de animación con imágenes generadas por computadora (CGI). Así se estrenó Luxo Jr. (1986) y se convirtió en el primer cortometraje de animación CGI nominado a los Premios Óscar4. Más tarde, y con créditos de dirección y escritura en varias de las primeras películas de la compañía, Lasseter se consolidó como la cara visible de Pixar. Tras la adquisición de Pixar por parte de Disney, además pasó a convertirse en Chief Creative Officer (CCO) de Disney, en 2006.
Tras su deshonrosa salida en el 2018, por acusaciones de conducta sexual inapropiada —que el propio Lasseter admitió, ofreciendo disculpas—, Pixar siguió su trayectoria sin mayores contratiempos ni repercusiones financieras, aunque en su momento se especuló sobre la posible pérdida de «capital creativo» tras su partida. Algo que, al fin y al cabo, nunca pasó.
Cuando David Ellison, CEO de Skydance, anunció la contratación de Lasseter en enero del 2019, lo hizo —en palabras del propio Ellison— con la «esperanza y entusiasmo por los años venideros, conforme el arte de John [Lasseter] trasciende generaciones y culturas, mientras resuena profundamente a un nivel fundamental con lo que nos hace singularmente humanos».5
Vamos, ni que estuviera hablando de Hayao Miyazaki…
¿Fracaso anunciado? Los números detrás del fin de la alianza
Así que Skydance contrató al otrora buque insignia de Pixar con la esperanza de haber adquirido a la gallina de los huevos de oro, pero los resultados no han sido los esperados. La única que brilló un poquito fue Swapped, que alcanzó a colocarse dentro del top 10 de películas más vistas de Netflix de todos los tiempos, acumulando casi 145 millones de vistas tras los 91 días de su «ventana de premiere». Eso la coloca como la segunda película animada en la lista, aunque muy por debajo de los resultados de K-Pop Demon Hunters, que acumuló más del doble de vistas en la misma ventana de tiempo6.
Al final, nada me hace pensar que las siguientes entregas que Skydance aún tiene que dar a Netflix vayan a tener mejor suerte. Ray Gunn, de Brad Bird, goza de cierta anticipación, y saldrá en Netflix en diciembre, pero la compañía ya optó por no colocarla en IMAX y enviarla directo a streaming. El hecho de que estemos en pleno septiembre y aún no tengamos ni un trailer tampoco no me da muchas ilusiones.
En cualquier caso, y como le dije a Emily hace un par de días, sigo pensando que el acuerdo con Skydance estaba frenando a Netflix más de lo que lo ayudaba. Y ustedes, ¿qué opinan?
Si les interesa leer más sobre el acuerdo original en 2014, pueden hacerlo en este artículo de. Georg Szalai, escribiendo para The Hollywood Reporter, donde se aborda el tema en detalle.
Los detalles sobre el acuerdo del 2021 están disponibles en este comunicado de prensa oficial de Sony Pictures al respecto.
El trailer hace un esfuerzo intencional por decir, abiertamente, en pantalla, «from the visionary behind Toy Story, and Cars, also A Bug’s Life. Did we mention Toy Story 2… oh and Cars 2. Don’t forget Toy Story 3 —and the co-director of Shrek» (Literalmente, en español: «Del visionario detrás de Toy Story, Cars y también Bichos. ¿Mencionamos Toy Story 2? Ah, y Cars 2. No olvidemos Toy Story 3 —y el codirector de Shrek»)
Casi debería ser una regla general reconocer que, cuando el mercadeo de una película se centra en los éxitos pasados de sus ejecutivos y directores, la compañía tiene muy poca confianza en lo que la nueva película tiene para ofrecer. Como dije antes, si la compañía detrás de la película no cree en ella, ¿por qué debería creer la audiencia?
Aunque no ganó. La victoria fue para Een griekse tragedie (A Greek tragedy), dirigida por Nicole Van Goethem.
Este artículo de Variety detalla el memorandum con el que David Ellison atendió las dudas del personal de Skydance ante la contratación de John Lasseter.
El análisis de los resultados de Swapped está disponible en este artículo de Kasey Moore para What’s on Netflix.


